Feng Shui



El FENG’SHUI es un arte: Se traduce como “Viento y agua”

Durante el imperio Chino era un arte reservado a la nobleza china, pero luego, con la revolución y la instauración de la denominada República china, el FENG’SHUI fué prohibido y solo practicado en Hong Kong y fuera de China

FENG’SHUI, GEOPATÍAS Y CASA SANA

Las energías cosmotelúricas y los lugares geopatógenos afectan a la salubridad de nuestro hogar.
Dormir en un mal sitio, un lugar situado sobre las Venas del Dragón, puede ser la causa suficiente para tener siempre una mala calidad de sueño, sufrir pesadillas y generar graves enfermedades psicofísicas, incluso el cáncer en algunos años.

Los geomantes chinos hace siglos ya investigaban a través del Feng’Shui, las fuerzas ocultas de la tierra, estudiando las relaciones energéticas del ser humano con las energías cosmotelúricas, que emanan del substrato geológico y como rayos invisibles interaccionan con la atmósfera y el cosmos.

La escuela china del Feng’Shui, que literalmente significa viento-agua, se refiere al estudio tradicional de todo lo que fluye, sea visible o invisible, o sea las energías y su interacción con el hábitat humano, el moderno Feng´Shui es aplicado hoy día por prestigiosos arquitectos en el diseño de imponentes rascacielos, como la sede del Banco de Sanghai y Hong Kong.

Hoy gracias a la Geobiología científica, a partir de las investigaciones del Dr. Hartmann en Alemania, (Universidad de Heilderberg), sabemos que una persona con la cama situada sobre una corriente de agua subterránea, aquella vena del dragón que científicamente llamamos geopatía, sufre la influencia de importantes energías cosmotelúricas que dañan su organismo, una importante concentración de radiaciones se observa en esos sitios que tradicionalmente llamamos lugares malditos.

La geopatía puede aún ser más grave si el sitio maléfico donde vivimos y dormimos está en la vertical de una falla o fractura de la corteza terrestre, aquí la emisión de radiaciones será lo suficientemente grave para generar cáncer o anomalías genéticas en pocos años de permanencia en ese lugar. Los fuerzas ocultas de la tierra, que se pueden manifestar por la presencia de una importante geopatía en la vertical de nuestro dormitorio, conducen a la desvitalización, debilitando nuestro sistema inmunitario y abren la puerta a múltiples enfermedades físicas y psíquicas.

Según el Feng’Shui, los chinos llaman a estos lugares malditos, Salidas de los Demonios, son muy geopatógenos, lugares de la corteza terrestre donde concurren dos o más causas de geopatías, produciéndose en este punto una alta concentración de emisiones energéticas que causan lo que coloquialmente llamamos un punto cáncer.

La existencia de casas cáncer fue detectada ya en 1932 por las rigurosas investigaciones del barón Von Pohl, que estudió la incidencia del cáncer en la pequeña población alemana de Vilsbiburg, encontrando que en sólo 5 casas se habían producido 190 casos de cáncer a lo largo de 21 años, todas estaban situadas en la vertical de una importante vena de agua subterránea, similares resultados obtuvo el Dr. Picard en la localidad francesa de Moulins estudiando 282 muertes por cáncer.

Pero actualmente estas anomalías geofísicas de la naturaleza, esas radiaciones cosmotelúricas que concurren en el mal sitio, pueden ver amplificados su efectos energéticos sobre el ser humano, a causa del factor que llamamos sinergia, si nuestra casa se encuentra también afectada por otras patologías tecnológicas, las causas artificiales que llamamos tecnopatías, principalmente a causa de la contaminación electromagnética, campos de alta y baja frecuencia, procedentes de las líneas eléctricas de alta y baja tensión, de los ordenadores, de los aparatos electrodomésticos o de la telefonía móvil.

Cuadro 1. Enfermedades causadas por Domopatías
La investigación realizada en Alemania y otros países de Europa desde los años 30, permite afirmar que una casa enferma o con domopatías, puede producir graves patologías a sus habitantes.

El estado actual de la investigación, aún insuficiente, no ha podido determinar en algunos casos la relación causa-efecto, pero permite afirmar que existe una asociación directa entre la exposición continuada a estos factores de riesgo y la aparición de patologías en los seres humanos.

Relación de patologías clínicas observadas, de gravedad creciente en función de la intensidad y la duración de la exposición y de acuerdo a la susceptibilidad personal.
o Insomnio, transtornos del sueño, pesadillas.
o Estrés, agresividad, irritabilidad. o Angustia, ansiedad, bulimia. o Agotamiento psicofísico, astenia. o Inapetencia, anorexia.
o Depresión.
o Pérdida de memoria, falta de concentración.
o Transtornos respiratorios, rinitis, sinusitis, bronquitis.
o Transtornos cardio-vasculares, angina, infarto.
o Transtornos circulatorios, edema, varices.
o Migrañas, jaquecas, cefaleas.
o Fatiga ocular, miopía, presbicia.
o Cataratas, retinopatías.
o Dolores cervicales, dorsales, lumbares.
o Reumatismo, gota, artrosis, artritis.
o Asma, alergias respiratorias.
o Hipersensibilidad cutánea, psoriasis.
o Hipersensibilidad psíquica, sobrexcitación, fobias.
o Vértigos, mareos, desorientación espacial.
o Amenorreas, dismenorreas, disfunción menstrual.
o Impotencia, anespermia, esterilidad.
o Abortos, malformaciones congénitas.
o Disfunciones metabólicas, bocio, diabetes.
o Leucemia, cáncer.
o Déficit isistema nmunitario, sida.
o Aberraciones cromosómicas, anomalías ADN.

DOMOPATÍAS EN EL HÁBITAT
El confort y el progreso indiscriminado tienen un alto precio, con frecuencia vivimos en un hábitat enfermo, y hemos olvidado el verdadero Arte de la Arquitectura, la más suprema de las Bellas Artes. Hemos perdido la conexión sensible con la Tierra, e insensibles a las vibraciones cosmotelúricas vivimos en un mal sitio, un hábitat enfermo.

La existencia de domopatías en nuestro dormitorio o puesto de trabajo puede producir a corto plazo estrés psicofísico, insomnio, jaquecas, agotamiento psicofísico, depresión, problemas respiratorios y circulatorios, a más largo plazo puede causar daños orgánicos, debilitando nuestro sistema inmunitario y favoreciendo la aparición de enfermedades como leucemia y cáncer.

Definimos como domopatías (del latín Domus: casa), las alteraciones energéticas presentes en la casa enferma, susceptibles de causar alteraciones de la salud de sus habitantes, estas pueden ser de origen geofísico natural, geopatías causadas por energías cosmotelúricas del lugar, o meteoropatías por causas atmosféricas, y de origen artificial como las tecnopatías causadas por el ser humano.

Las geopatías significan un incremento de la radiación telúrica a nivel local, las más frecuentes son producidas por corrientes de agua subterránea, ramblas ó rieras, que se manifiestan en la superficie del terreno por un incremento de la radiación electromagnética, con mayor radioactividad, cargas estáticas y fuerte ionización atmosférica.
Otra causa de geopatías son la existencia de anomalías geofísicas producidas por yacimientos minerales como una masa granítica, la presencia de granito produce un fuerte incremento de la radioactividad con una fuerte emisión de ondas gamma, también los yacimientos metalíferos tienen gran efecto geomagnético y como hemos mencionado ya la existencia en el subsuelo de fallas o fracturas de la corteza terrestre.

Las meteoropatías nos afectan más de lo que se suele considerar, por ejemplo los fuertes cambios de presión y de tensión eléctrica de la atmósfera antes de una tormenta incrementan el absentismo laboral de manera espectacular, apareciendo dorsalgias, gota, cefaleas, jaquecas y un largo etcétera y disminuyen el rendimiento psicofísico ante el trabajo.

También la situación de una casa sobre una colina expuesta a fuertes vientos, con gran ionización de signo positivo, favorece los comportamientos violentos y agresivos, tradicionalmente asociamos el concepto de aventado con loco, obviamente existe una relación entre la genialidad de Dalí y la tramontana del Ampurdán, recordemos “el loco de la colina”.

Hoy existe una gran preocupación por las antenas de telefonía móvil o las líneas eléctricas de alta tensión con miles de kilovoltios, una red que invade todo el territorio y que obviamente produce importantes efectos electromagnéticos (ver Informe Karolinska, Resolución de Salzburgo, etc.), relacionados con leucemia infantil y cáncer de cerebro. Pero las pequeñas tecnopatías, presentes en nuestras casa, producen campos electromagnéticos a veces de efectos más intensos a nivel biológico, debido a su gran proximidad a nosotros.
Pues en cada casa moderna, encontramos fuertes campos electromagnéticos y electrostáticos, producidos por antenas en el terrado, líneas eléctricas de media y baja tensión muy cerca de nosotros apenas al otro lado de la pared, transformadores de zona en el bajo de la casa, cuadros eléctricos detrás de la puerta, alimentadores y reactancias partout, bobinas de motores, tubos de rayos catódicos de monitores de TV y ordenadores. Y basta un simple radiorreloj en la cabecera para producir más de 1200 nanoTeslas, cuando el umbral recomendado por la EPA (Environamental Protection Agency, USA) aconseja menos de 200 nT.

Como nos enseña la moderna Bäubiologie, o Bioconstrucción, el panorama se agrava por la concurrencia de otras fuentes de contaminación clásicas, como la polución atmosférica por CFC, plomo, zinc, amianto, formaldehídos, radón, etc., y la insoportable agresión del creciente ruido ambiental, con muchos decibelios en alta y baja frecuencia, tanto audible como inaudible, que son causas adicionales de estrés celular y sobrecarga del sistema inmunitario.

ORIENTACIÓN GEOMAGNÉTICA
Dormir con la cabeza la Norte magnético proporciona un reposo más profundo que en cualquier otra dirección del espacio, los urbanitas occidentales en general, vivimos una gran des-orientación, desconectados de la madre Naturaleza hemos perdido el oriente, el este por donde sale el sol, y sumergidos en el laberinto urbano edificamos nuestras casas sobre ramblas y rieras, orientadas en cualquier rumbo, pues no somos conscientes de los cuatro puntos cardinales y rara vez disfrutamos del maravilloso espectáculo de la salida y de la puesta del sol.

La Geobiología clásica, como el Feng’Shui chino tradicional, recomiendan para la mayoría de las personas, alinear el eje magnético de su médula espinal con los polos magnéticos del planeta, pues regula su sistema nervioso, armoniza sus meridianos energéticos, equilibrando su polaridad y permite la recarga energética del sueño profundo en nivel Delta, favoreciendo la secreción de melatonina y normaliza los ciclos circadianos de sueño y vigilia.

Esto es así para la mayoría de los mortales, el 95% de las personas comunes ligadas a la tierra, pero el chamán, el mago o el sacerdote como los poetas y grandes artistas, con frecuencia prefieren mirar hacia oriente, hacia una dimensión transcendente y superior, estando orientados a la salida del sol.

Tradicionalmente los castillos y palacios, símbolo del poder militar, económico y material, han orientado sus puertas al sur y la cabeza al norte al igual que la mayoría de viviendas tradicionales en todos los países, esta es también la dirección adecuada para un negocio o un despacho, con la puerta de entrada, mostrador o mesa de despacho mirando al sur, pues el sol simboliza de siempre el éxito, la salud y el dinero.

Pero los templos destinados a la conexión con el más allá, sean humildes ermitas, famosos monasterios o magníficas catedrales orientan su planta con la cabecera hacia la salida del sol, recordemos que las grandes religiones son de culto solar, herederas directas del tradicional culto a Mitra y a Ra.

CONTAMINACIÓN INVISIBLE
Todo es vibración, todo es energía, como dijo Einstein, estamos sumergidos en un océano de vibraciones invisibles que nos rodean, el planeta entero gravita en un universo vibratorio, gracias a las sondas interplanetarias principalmente captamos la presión del viento solar y la influencia magnética y gravitatoria lunar, pero también sufrimos el bombardeo de los rayos cósmicos procedentes del espacio profundo.

El planeta Tierra está vivo, también es un cuerpo radiante que emite en un amplio espectro electromagnético, desde las ondas largas de la radio y el infrarrojo, hasta la banda gamma de la radioactividad, al ser hoy un astro frío el planeta no radia luz visible, pero cada habitante del planeta, humano, animal o vegetal, capta una amplia gama de radiaciones cosmotelúricas, en algunos lugares muy intensas y penetrantes.

Genéticamente por miles de años de evolución, los humanos nos hemos adaptado a la radiación natural del planeta y todos en mayor o menor medida hemos desarrollado la percepción sensitiva, un sexto sentido, una habilidad radiestésica para encontrar el Buen Sitio, evitando como cualquier cromagnon primitivo, pastor nómada o tuareg, los lugares malditos, esos puntos altamente geopatógenos.

La actividad tecnológica del ser humano, especialmente desde los años sesenta, ha alterado negativamente este panorama natural, generando campos electromagnéticos artificiales con la aparición de múltiples aparatos eléctricos, los omnipresentes electrodomésticos, primero fue la radio, lavadora, batidora, frigorífico, cocina, horno, afeitadora, secador de pelo, pronto la calefacción y el aire acondicionado, luego grabadoras y equipos de sonido, walkman, etc., y particularmente el televisor al que solemos culpar de todos los males, aunque hoy el protagonismo lo tiene la presencia en el hogar del ordenador o el teléfono móvil. Esta saturación de radiación artificial, embota nuestros sentidos, nos hace perder aquella sensibilidad natural y hoy construimos y vivimos en cualquier lugar sin poder percibir si es o no saludable.

El espacio radioeléctrico ha sido por milenios un área virgen para los dioses, un ámbito reservado a la música de las esferas, pronto invadido por los radioastrónomos que escuchaban el latido de las estrellas y por las telecomunicaciones civiles y militares, de radio y televisión.

A partir de Tesla y Marconi, la proliferación de radiotaxis, radioaficionados, radiocontrol, buscapersonas, etc., y recientemente con la explosión de la telefonía móvil, nuestro espacio de las ondas está lleno de ruido, altamente contaminado por múltiples frecuencias, pulsos electromagnéticos que se superponen e interfieren con los mecanismos reguladores de nuestros sistemas orgánicos.

El autor ha identificado en sus investigaciones en toda España, múltiples casas cáncer, pudiendo en muchos casos corregir a tiempo la influencia de la geopatía, e invertir el curso de la terrible enfermedad. Quizá la más relevante sea un caso investigado en el Penedés, Barcelona, donde en una sola cama se han dado tres casos de cáncer, la señora afectada de lleno por el punto más geopatógeno desarrolla primero un tumor de tiroides y posteriormente un cáncer de mama, el marido que sólo sufre la influencia menos focalizada de la vena de agua, desarrolla un cáncer generalizado de piel.

Otro caso muy reciente, donde un joven arquitecto nos encomienda el peritaje de su vivienda al saber que tiene un cáncer avanzado, y encontramos que vive en una casa muy geopatógena, tiene su estudio en otra zona geopatógena, e investigando la casa paterna encontramos una tercera zona geopatógena en su dormitorio juvenil, un caso clarísimo de adicción a las geopatías, y también de desconexión total de lo natural con pérdida del oriente, y de la sensibilidad geoespacial natural que nos permite encontrar el Buen Sitio.

FENG’SHUI Y EL BUEN SITIO
Mientras nos esforzamos por reencontrar el arte y la belleza de la Arquitectura, retomar el contacto con la naturaleza y recuperar la sensibilidad perdida, la realización de un peritaje geobiológico, según el Feng’Shui racional, puede ser la mejor medicina preventiva ante un lugar maldito, nadie quiere tener un nido de demonios ni un dragón bajo la cama.

El experto en Geobiología realiza una detallada investigación energética del lugar, una prospección geofísica de la casa o local de negocio, utilizando aparatología científica como magnetómetros, ionímetros, estatímetros, detectores de campos eléctricos y magnéticos, contadores geiger, etc.

Pero sobre todo el geobiólogo, como el buen médico, utiliza su ojo clínico, su experiencia arquitectónica y su sensibilidad personal a través de la percepción kinesiológica o radiestésica, identificando y evaluando la presencia de domopatías en el hábitat, y proponiendo luego las medidas correctoras y de protección energética necesarias para tener una casa sana y feliz, recuperando el Arte de Vivir. Primeramente la elección del buen sitio para vivir, un lugar hermoso para una vida feliz, recordemos que “la belleza, no es más que una promesa de felicidad”, como dijo Stendhal.

Una casa sana debe construirse en un lugar sano y neutro, libre de las alteraciones cosmotelúricas de las geopatías, dentro de la denominada Zona Neutra Hartmann, con una buena relación estética con el paisaje, siguiendo el Feng’Shui para atenuar las meteoropatías, y usando las técnicas de la Bioconstrucción tradicional para evitar en lo posible las tecnopatías.

Cuando la casa ya está construida, a veces no podemos evitar todas las domopatías, y debemos tomar medidas de corrección, así los campos eléctricos artificiales se aislan fácilmente mediante la Jaula de Faraday, utilizando en la instalación eléctrica cables apantallados con malla de cobre (cable de radiofrecuencia) o una caja metálica rodeando el cuadro de contadores, siempre conectadas a toma de tierra.

No ocurre así con los campos magnéticos, pues no tenemos ninguna forma sencilla y eficaz de protegernos del magnetismo que penetra todos los materiales, debemos distanciarnos del foco emisor, o sea poner tierra de por medio, es la mejor forma de protegernos de la acción de un campo magnético.

Sabemos que cualquier aparato eléctrico genera a su alrededor un campo electromagnético, y la intensidad medida es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia, o sea que si a 1 m recibimos 100 miliGauss (unidad de campo magnético), a 2 m recibimos solo 25 mG, y a 3 m apenas 11 mG, a doble distancia cuarta parte de radiación, a triple distancia novena parte del campo.

La moderna Geobiología científica, a partir de Hartmann, está en la actualidad plenamente reconocida en el norte de Europa, Suecia, Alemania, Suiza, Francia, Polonia, ó Rusia, donde existen prestigiosos institutos de investigación geobiológica hace más de 40 años, por ejemplo hoy en Austria surge la nueva profesión de electrobiólogo, un experto en evaluar los efectos del bio-electromagnetismo.

Hoy la nueva ciencia de la Domobiótica, integrando la Geobiología, la Bioconstrucción tradicional y el moderno Feng’Shui racional, entra plenamente en la universidad en España. En escuelas técnicas y facultades de Madrid, Valencia, Tenerife, Sevilla y especialmente en Barcelona se investiga en Edificios Enfermos y nos ofrece un nuevo punto de vista de la salud del hábitat, con criterios de calidad ambiental más exigentes, analizando la incidencia de los factores microambientales, esa contaminación invisible, que lentamente nos enferma, nos debilita y nos mata.

La Domobiótica es hoy una ciencia multidisciplinar que interesa a arquitectos y médicos, y tiene por objeto el conocimiento de las interacciones biológicas entre los seres vivos y los factores energéticos, naturales y artificiales, que influyen en la salud de nuestro hábitat, en la casa, la escuela y el trabajo y el modo en que afectan a nuestra salud física, emocional y mental.

Recordemos que el primer objeto de la arquitectura es el sol, y más ampliamente la relación de la casa con las energías del entorno, nuestra casa debe ser ante todo una tercera piel, después del vestido la casa es un abrigo, un cobijo seguro frente a las inclemencias meteorológicas y geobiológicas, bien orientado geomagnéticamente y respecto al sol y ubicado en el Buen Sitio.

Está científicamente comprobado que las geopatías, ionización, radioactividad y los campos electromagnéticos, y otros contaminantes que constituyen el llamado Síndrome del Edificio Enfermo, influyen negativamente sobre la salud humana, alterando sus funciones cotidianas, laborales y sociales.

INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
En 1972 el ingeniero Jacob Stängle con el nuevo detector de su invención, confirma científicamente las investigaciones de Von Pohl y de Picard sobre las casas cáncer, utilizando su contador de centelleo, sensible a la radiación gamma y partículas de alta energía como los neutrones, que aparecen siempre en la vertical de las venas agua.

En contra de la postura oficial de la ciencia, el gran físico francés Ives Rocard publica su tesis sobre la radiestesia, (La science & les sourciers, Ed. Dunod París, 1990) en la que confiere pleno rango científico a esta disciplina.

Hoy en España como en Europa antes, la investigación científica confirma cada vez más estos fenómenos descalificando la tesis oficial vigente todavía, de que no existen interacciones electromagnéticas con los organismos biológicos, el profesor Bardasano del Instituto de Bioelectromagnetismo Alonso de Sta. Cruz de la Universidad de Alcalá de Henares, de Madrid, investiga hace años sobre los efectos biológicos de la contaminación electromagnética.

Por ejemplo el Instituto para la Seguridad e Higiene en el Trabajo, ISHT, institución oficial del Ministerio de Trabajo, la Dra. Berenguer ha publicado un estudio sobre el Síndrome del Edificio Enfermo y su metodología de evaluación.

Por otra parte la Universidad Politécnica de Cataluña, UPC, convoca un curso de Postgrado en Geobiología y Salud del Hábitat, coordinado por el autor de este artículo y dirigido a arquitectos, ingenieros y médicos especializados.

La facultad de Biología de la Universidad de Valencia Raúl de la Rosa y otros, realizan experimentos con cobayas de laboratorio observando los efectos nocivos de campos electromagnéticos y de las microondas procedentes de teléfonos móviles.

Recientemente el Área de Medio Ambiente de la Diputación de Barcelona, preocupándose de la contaminación electromagnética por líneas de alta tensión, ha firmado un convenio de cooperación con el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, cuyo departamento de Bioelectromagnetismo, dirigido por la dra. Joceline Leal, es pionero en Europa, y ha promovido la constitución de una Comisión Europea de Bioelectromagnetismo, para favorecer las investigaciones en el área y auspiciada por la CE, que preside la Dra. Leal

LUGARES MÁGICOS
Las Salidas de los Demonios, esas concentraciones de energías geofísicas donde concurren las Venas del Dragón, alteran evidentemente nuestros sistemas orgánicos pero afectan antes, incluso con muy pequeñas dosis, a nuestro psiquismo, mucho más sensible que el cuerpo físico, de ahí la presencia frecuente de fenómenos paranormales en estos lugares cosmotelúricos.

La estimulación neuronal de estas energías cosmotelúricas favorece, especialmente durante la noche y más aún en luna llena, las condiciones necesarias y suficientes para que se manifiesten fenómenos extraños. Esto es científicamente explicable, porque es a partir de la medianoche que el viento solar impulsa a su máxima intensidad la cola magnética del planeta, que como la cabellera de un cometa crece y se alarga en dirección opuesta al sol.

Así las energías cosmotelúricas alcanzan su máxima intensidad entre las 3 y las 5 horas GTM, o sea hora solar, la hora de la meditación de los monjes, ese máximo de radiación favorece la claridad de la mente, y es el despertador también de los pájaros que ante ese pulso electromagnético cantan alborozados hasta la salida del sol.

Igualmente a la hora del té, ese ritual hindú importado por los ingleses, de las 3 a las 5 de la tarde, se dá un mínimo de radiación cosmotelúrica, un tiempo de calma que favorece la siesta, el relax y el descanso profundo.

Por el contrario el Buen Sitio, libre de energías patógenas se revela como el lugar adecuado para la meditación, la creación poética y el encuentro con la inspiración y la divinidad, de ahí la especial ubicación geomagnética que tiene siempre megalitos, pirámides, catedrales y monasterios, lugares como Santiago de Compostela, Montserrat, o el Monte Athos son ejemplos de ubicaciones telúricas muy singulares.

Un lugar como Stonehenghe, quizá el círculo de piedras más famoso del mundo, posee unas condiciones telúricas únicas en el mundo, reforzadas por la disposición geométrica de las piedras erectas, esos menhires que canalizan la energía cosmotelúrica creando una sinfonía inaudible, pero que cualquiera si entra en el silencio, puede captar.

ANIMALES MÁGICOS
El gato, tiene su polaridad energética igual que el brujo, y se comporta al contrario que la gente común ante los lugares malsanos y las geopatías, el felino busca los lugares perturbados por energías telúricas y se encuentra muy a gusto en ellos, observando los lugares preferidos por una gata para parir y criar su camada encontramos que están con mucha frecuencia en un lugar altamente geopatógeno.

Otros animales de siempre ligados a la brujería y los rituales ocultos, como el murciélago ó la serpiente, también prefieren los lugares fuertemente alterados por energías telúricas, esos que llamamos Salidas de los Demonios.

Igualmente las abejas como las termitas, prefieren para situar su nuevo enjambre en un lugar fuertemente impregnado de energías telúricas, como las venas del Dragón, la nueva abeja reina en su migración, guiará a toda su prole, con su extraordinaria sensibilidad geomagnética, a situarse preferentemente en aquel lugar que llamamos un punto cáncer.

Debido a esto los apicultores acuden con frecuencia al geobiólogo para determinar el lugar exacto (debe determinarse con precisión de ±10 cm), donde situar las colmenas, que están mejor en un cruce de la Red de Hartmann y mejor sobre una falla o una vena de agua subterránea, en esta ubicación las abejas trabajarán intensamente y producirán miel sin descanso, 50% y hasta el 100% más de los normal y por supuesto estarán libres de la temible varroasis, con grandes beneficios económicos.

Por el contrario, el perro y todos los animales económicos, esto es los animales ganaderos, tradicionalmente ligados al trabajo humano, como la oveja, el caballo, la vaca huyen de los lugares perturbados y siguiendo su instinto buscan como nosotros el buen sitio, un lugar sano libre de perturbaciones telúricas.

Es conocido el ritual de los nómadas y pastores trashumantes de todas las culturas, que aún podemos observar entre los tuaregs del Sáhara, el pastor plantará su tienda siempre en el buen sitio, observando donde se acuesta el perro al final de la jornada, dormir ahí con la cabeza hacia el Norte garantiza el perfecto descanso después de una jornada agotadora.

En Holanda las vacas lecheras se ubican en sus establos fuera de las zonas perturbadas a nivel telúrico, pues los buenos ganaderos saben que una vaca sobre una vena de agua u otra geopatía produce poca leche y corre el riesgo de enfermar.

Las fuerzas telúricas de la tierra producen múltiples trastornos en los seres vivos, incluso mutaciones vegetales, tumores más o menos malignos, enfermedades mentales, pero más conectados con la naturaleza que nosotros, todos los seres vivos, vegetales y animales, detectan estas sutiles energías telúricas, y si están en libertad tratan de evitarlas pues están siempre en conexión con la tierra.

MAL SITIO Y RUINA DEL NEGOCIO
Es fácil identificar un mal sitio en la ciudad sin ser experto en Geobiología o Feng’Shui, cuando vemos un negocio del barrio que cambia de dueño con demasiada frecuencia, muchas veces se trata de un local atractivo y bien situado, donde diversos empresarios, año tras año, inician con mucha ilusión su negocio, y uno tras otro los vemos ir a la ruina, echando la persiana con el cartel de se vende, se alquila o se traspasa.

Las domopatías tienen una repercusión económica muy importante, que aún no ha sido plenamente evaluada a nivel oficial, pero que muchos agentes de la propiedad inmobiliaria lo tienen muy presente, el mal sitio existe, es ese piso que nunca se vende, o ese local que se traspasa cada año.

Esto afecta tanto al empresario como al ciudadano de a pié, siendo responsables estas patologías telúricas de la ruina de muchos negocios ubicados en el mal sitio, y causando en otros casos un alto absentismo, accidentes de trabajo y de tráfico, eso que llamamos gafe o mala suerte quizá surge de las profundidades de la tierra.

Los efectos biológicos de las geopatías afectan a la patronal y a la sanidad pública, pues aumentan de manera espectacular el consumo de medicamentos, especialmente psicotropos y calmantes al favorecer patologías crónicas como insomnio, estrés, jaquecas, depresión, dorsalgias, reumatismo, asma, alergias, y de otro lado reduciendo la atención y concentración, produciendo fatiga, bajo rendimiento laboral, errores ante el ordenador y despistes fatales inexplicables ante el volante o controlando una veloz máquina herramienta.

Las domopatías también afectan económicamente al sector inmobiliario siendo responsables de múltiples patologías arquitectónicas, con grandes daños a los inmuebles, como grietas, asiento diferencial, humedad, oxidación, corrosión electrolítica, aluminosis, que se ven aceleradas y agravadas por la presencia de campos electrostáticos y electromagnéticos. Problemas fácilmente evitables con un estudio de Feng’Shui, peritaje geobiológico que identifique las venas de agua y otras geopatías existentes, realizando buena arquitectura biológica y evitando los factores ambientales nocivos que causan al Síndrome del Edificio Enfermo, según las reglas de la Bioconstrucción.

Las domopatías afectan a todas las actividades del ser humano, por lo que es aconsejable que consultemos al experto en Domobiótica para elegir el buen sitio para vivir o donde montar nuestro nuevo negocio próspero, a salvo de los modernos dragones y demonios.

© Carlos M. Requejo.
Adaptado del libro La Casa Enferma. Carlos M. Requejo. Editorial Didaco SA.1988.

fuente : http://www.domobiotik.com/casa3.htm

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